Mostrando entradas con la etiqueta Santiago de Cuba. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Santiago de Cuba. Mostrar todas las entradas

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Onel y su destino... (III)



Capítulo III. Se largan…


Por mucho que le pregunté, no logré que Onel pudiera explicar, en orden, lo que hizo o pensó  ese día, narrándome la historia a ráfagas. Entonces decidí que, sin inventar nada y siendo lo más fiel posible a los hechos, narraría las cosas como pienso que pudieron pasar.


Es el día.


Días antes de la salida hacen un ensayo general, simulan disfrutar como familias normales de un día de playa. Pero cuando llega el “gran día”, y Onel espera que Marta le acompañe de nuevo a la playa de Cazonal, ella se niega. No puede resistir la idea de ver a Onel en aquella “cosa” hacerse a la mar.

lunes, 20 de junio de 2016

El Discurso



Se dice que los cubanos somos adictos a los discursos, y no solo a escucharlos sino también a darlos.



Esa costumbre no es solamente cubana; charlas de bar (o de borrachos) existen por todo el mundo y en todas las etnias. Pero en el caso cubano no es un asunto de elocuencia etílica. Los cubanos… bueno no, mejor así: cualquier cubano está preparado -anímica e intelectualmente- para soltar una “muela” moralizante (o un “rollo” como dicen in Spain) en cualquier momento y en cualquier lugar. Y siempre habrá otro cubano dispuesto a recibirla… y a rebatirla con otra “muela” superior.

sábado, 22 de marzo de 2014

El que siembra su maíz, que se coma su pinol



Un hombre desaparece de la ciudad y se hacen historias, se dicen cosas, nadie conoce la verdad pero se especula sobre su vida… entonces llega Miguel y larga una frase; “inventando” un nuevo refrán. Porque Miguel Matamoros es, de nuestros compositores, uno de los que más ha contribuido a divulgar la “filosofía” de los cubanos. Pero dejemos que sea él quien nos haga la historia de la canción. Fragmento de una entrevista que le hizo  Alberto Muguercia.


domingo, 16 de marzo de 2014

¿De dónde son los cantantes?


Son de la loma...  Pero hay historias que es mejor que otros la cuenten… por eso aquí les pego lo que dice Walter G. Magaña S.

Miguel Matamoros.  Nació el 8 de mayo de 1894, en la calle San Germán número 48, entre las calles Gallo y Mataderos, barrio de los Hoyos, en Santiago de Cuba, provincia de Oriente, cuando aún Cuba pertenecía a España.  Creció bajo el amparo de su madre Nieves Matamoros Chacón, una humilde lavandera, ante el abandono de su padre, un marinero, Marcelino Verdecia.  Apenas logró terminar estudios de primaria, pero era poseedor de una cultura sorprendente que sostenía había adquirido a través de conversaciones con muchas personas mayores.

viernes, 11 de octubre de 2013

Chichi Caney es Eduardo Blanco, yo sé lo que digo.

Chichi Caney es en verdad un Sonero-Matemático o, se puede decir también, un Matemático-Sonero, aunque su nombre nos sugiera estar ante un tipo de bebida isotónica cubana.  Chichi Caney es el nombre artístico de Eduardo Blanco, un santiaguero que desde niño estuvo aliado a una guitarra y, alardeando de voz prima, formó diferentes grupos.

martes, 24 de septiembre de 2013

N & D Consulta de nutrición y dermocosmética. Dra. Mª Alejandra Almenares

Dra. Mª Alejandra  Almenares
Estudió medicina en El Instituto Superior de Ciencias Médicas, Santiago de Cuba.
Promoción del 1983 · Medicina
Dirección electrónica:  dra.almenares@gmail.com

Calle Erese 2,  San Isidro, Canarias, Spain
Para pedir citas Tefl.: +34 - 627 524 985 /  922 173 216


N&D Consulta de nutrición y dermocosmética.

Medicina General, Medicina Estética
Dietas Personalizadas, Dieta Proteifine
Psicología, Podología, Coaching, Masajes
 y tratamientos estéticos

sábado, 18 de mayo de 2013

Mary... eres tú?


Maritza Álamo Reyes. Naturalizada en Santiago de Cuba. De niña, como muchos otros cubanos, pasó mucho tiempo intentando perfilarse como una constructora de “el hombre nuevo”, algo así como una especie de evolución cultural post-Darwiniana ideada desde “arriba”, conjetura propuesta por el poder instalado en el gobierno. Pero todo aquello terminó en una cadena de sucesos surrealistas.  Acontecimientos a los cuales puede servir de insuperable prólogo  lo escrito por Guillaume Apollinaire  en 1917, cuando moldeó el término surrealismo.

Pero todo aquello se prolongó con discursos aburridísimos, llenos de lugares comunes que se fueron construyendo con años y años de repeticiones presuntuosas  y finalizaron caracterizándose  especialmente por un vaivén filosófico mareante.

martes, 26 de febrero de 2013

Fidelito Trincado y su capacidad para “agobiar colas”.

Santiago de Cuba, mes de Mayo, 31 grados a la sombre y 83 por ciento de humedad relativa. Suena con fuerza el timbre salvador que marca el fin de la clase. Todos los pasillos del instituto Quiqui Bosch se abarrotan en unos segundos de estudiantes, desatándose la algarabía que siempre acompañó el momento del “recreo”. Fidelito, después de sortear varias aglomeraciones de condiscípulos, atraviesa a toda velocidad la puerta principal del edificio. Sin detenerse, continúa por el parque que rodea toda la fachada y atraviesa la avenida Garzón hasta llegar a La Sierrita, una pequeña cafetería que solo tiene un mostrador que da a la misma acera. Una dependienta se mueve con agilidad entre la exprimidora de limones, cubitos de hielo y el azúcar, acuciada por una larga e impaciente fila que avanza con lentitud, preparando una limonada tras otras. Sin aliento, Fidelito se dirige directamente a ella pidiendo un vaso de agua.

viernes, 18 de enero de 2013

Con la comida no se juega.

Desde el piso de arriba llegó un estruendo tremendo, seguido de pisadas en tropel por las escaleras.  Me asusté, dejé de escribir y salí lo más rápido posible de la sala de máquinas (salón donde estaba instalado un ordenador tipo EC-1022). Cuando llegué a las escaleras, las chicas del departamento de perforación, entre risas y comentarios de asombro, pasaron cerca sin detenerse.  Detrás y más pausado venía Dagneris, el operador, con una sonrisa de oreja a oreja.

“¿Qué ha pasado?. Le pregunté.

“Fidelito está matando a Mongo…”. Respondió, mientras caminaba en dirección a la sala de máquinas.

martes, 25 de diciembre de 2012

Rafael Arzuaga, y por qué su Rojo y Negro vale 100 millones de euros.



Estaba comiendo con varios amigos y uno del grupo hace referencia a las pinturas de Arzuaga que llenaban las paredes del “Bodegón” (una vieja casona en la Plaza de Dolores, reconvertida en restaurante). Miré las paredes y sí, era verdad, estaban llenas de animales y bichos que se deslizaban por las paredes llegando al techo de la casona, para luego descolgarse hasta el piso. Se mezclaban con sugerentes motivos de origen africano sincretizados con expresiones puramente caribeñas. Los miré, y pensé en las sorpresas que nos deparan algunos sucesos. Arzuaga había decorado las paredes de la que fuera la casa del patriota cubano Francisco Vicente Aguilera. Hace tiempo sé que Arzuaga anda por San Francisco, California. He visitado su Web y observado sus pinturas. Mantiene ese espíritu “desclasificado” de pintores evolutivos, siempre sumergido en un torbellino de colores, formas y sugerencias …  Casualmente preparaba una reseña sobre él, como el amigo que quiere reconocer a su paisano; cuando leo la noticia que el cuadro Orange, red and yellow de Mark Rothko fue vendido, nada más y nada menos que por 66 millones. Impresionante… pero lo que me descolocó es el titulo del articulo:

Tú eras Lennon.

Rafael Quevedo Domínguez. Este tipo es mi primo. La primera vez que tuve conciencia plena de su existencia fue en un estadio. Era el año 1967, jugaba el equipo local contra los Industriales, un club de la Habana, donde militaban los mejores jugadores de béisbol de aquellos años. Era un equipo imbatible, eran fenomenales, habían ganado de forma consecutiva las ultimas cuatro ligas. La rivalidad entre la Habana y Santiago de Cuba en béisbol es ancestral. Estábamos sentado varios primos y amigos, y en aquella inmensa algarabía de fanáticos de los Orientales, club que representaba a las provincias del mismo nombre, de donde era Santiago de Cuba, Rafle no hacía más que burlarse del pícher (lanzador, para los que no están avezados en la jerga beisbolera) de Orientales.  “Coño… el cobrero está hoy que no hay quien le vea la bola” -comentario sarcástico que hacía a viva voz-. “El cobrero” era Manuel Alarcón, un ídolo de los fanáticos, una gloria del béisbol cubano de la época, era el mejor: control, inteligencia… pero ese día iba fatal, fatal.   Las cosas no fueron bien, ni para el club local ni para nosotros, que tuvimos que largarnos antes que terminara el juego. Los fanáticos de Orientales la tomaron con Rafle y, por extensión, con los que estábamos con él. En todo el trayecto a casa, él sólo hablaba de como la gente quería matarnos. Así supe que a Rafle, lo que le iba de verdad, era nadar contra corriente. Y ahora que lo pienso mejor, me alegro por aquella experiencia; contra corriente es más divertido. Antes de continuar quiero hacer un comentario, ese año Orientales ganó la Liga, lo hizo en el último juego, en la misma Habana en el Estadio del Cerro, y ganó Manuel Alarcón “el cobrero” lanzando todo el tiempo. Quizás nada de esto venga al caso, pero considero que debo hacer esta aclaración.

Cuestión de magia.

Eduardo Martínez: su historia está asociada a muchos sucesos insólitos. Se decía que en épocas muy antiguas vivía con toda su familia en un cuarto de la casa familiar de los abuelos, que sólo tenían una cacerola para cocinar, en la que se hacía desde arroz y potaje hasta huevos fritos  por turnos en aquel único caldero. Pura prestidigitación. Las informaciones que existen sobre el recorrido de la magia de Eduardo son muchas. Todo comenzó cuando emprendió sus estudios de escultura. Se supone que fue tal su habilidad para transformar el barro en fantasía, que lo intentó con el ilusionismo y todo explotó  cuando logró levitar hasta México ejecutando la rutina de La Bola Zombie. Por una cuestión de discreción propia del oficio, siempre se mantuvo muy secreto el uso de unos polvos plateados que le dio un amigo para que impregnara la bola con ellos y la dotaran de poder. Pero el largo recorrido que realizó Eduardo apoyado en su habilidad para manejar las cartas, reafirman la idea de su poder para producir fenómenos que contradicen los hechos naturales.  Fue en Jamaica donde se dio un punto de inflexión en su carrera y sucedió el mayor ilusionismo. Sin muchas pruebas referenciales, reaparece  de súbito en la ciudad de Las Vegas junto a su familia, estableciendo su cátedra en la ciudad. Esto parece cosa de Milagros! Sí… pura magia.

Póker a la cubana.





“Bombiiiiillo, Pelaíííííto…  María Juuuuulia”.

Grita a una mujer desde un balcón, mientras se abanica rítmicamente tratando de reducir la fatiga que produce el calor del medio día en Santiago de Cuba. Además de abanicarse, se bebe un gran baso de limonada. Y es que en esta región la humedad relativa crea una sensación térmica superior a los 40 grados.

Durante meses la mujer llama a sus hijos. Se dice, que Bombillo está en la cárcel, pero nadie sabe cuales fueron los delitos imputados. El otro, Pelaíto, supuestamente murió en una reyerta nocturna. Y la tercera, María Julia, desapareció en un intento de salida ilegal del país. Pero todo esto es tan solo chismorreo, como cuando se dice que el primero está trabajando en una firma turística,  en algún perdido cayo del archipiélago al norte de la isla, o que el segundo cumple una “misión internacionalista” como espía, infiltrado en las filas del “enemigo”; o también que la hija, todos los días coloca el sillón para que la señora, consumida por la artritis, pueda tomar el sol en el balcón; con la desdicha de que la madre, presa de su delirio, no la reconoce y la da por perdida.

domingo, 23 de diciembre de 2012

Circe.

Circe, la maga, por lo que nos contó Homero en la Odisea, fue una diosa griega hija de Helios, personificación del sol, y de Perseis, hija de Océano. Pero esta es una historia muy lejana. Hay otra Circe, la hija de Eduardo Martínez y Milagros del Río. Nuestra Circe. Que también vivió en una Isla errante del Caribe llena de tanta mitología como la mediterránea Eea.

Circe Martínez del Río. Nació en Santiago de Cuba, en un parto feliz, como si el vientre de Milagros fuera tocado por una barita mágica, para garantizar que el alumbramiento fuera continuidad de un amor por las maravillas de la ciudad. Un coleccionista de paradojas como yo, no quiere perder la oportunidad -con ese aire naif que tiene el arte de nuestras islas- de agrupar en un mural lo poco que he podido recabar sobre su vida.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Yo conocí a los Trincado Fontán. Comenzando por Fidelito.

Sus palabras eran convincentes y, si conoces a Fidelito Trincado, estarás de acuerdo que decía la verdad. “Un día navegaba por el mar del norte frente a las costas alemanas”. Así comenzó su relato sobre sus días como cadete de la marina de guerra. “Ya me sabía a mierda toda aquella jodienda y quería escapar de todo aquello”. Su opción definitiva fue obtener una baja médica. Otras variantes, como declarar una falsa homosexualidad, no le pareció prudente; le pedirían que lo demostrara y, según sus palabras, “eso no me gustaba”. Su plan era sencillo: salir en pelotas a la cubierta del barco, pues con la temperatura que había, seguro pillaba una pulmonía devastadora. Luego iría a tierra, lo enviarían a Cuba y, sucediera lo que sucediera, aquello sería un buen comienzo para su licenciamiento.

Tarde de ron y conga.

Cheo camina despacio, sin prisa. Hace tiempo dejó de correr en la vida. Se bambolea de un extremo a otro de la acera, mientras intenta avanzar en línea recta de regreso a casa. Con los ojos apagados y murmurando, ha entregado los mandos a sus reflejos. Embotado en alcohol, arrastra la pierna zurda desde aquel accidente vascular encefálico que caducó la mitad izquierda de su cuerpo. Sus huesos arruinados por la esclerosis y el aspecto esquelético que exterioriza sugieren que podrá desplomarse en el próximo minuto. Se hacen muchas cábalas con su inminente despedida al otro mundo, pero “Cheo Huracán” -como lo conocen en todo el barrio-, no parece que pretenda finalizar hoy su rutina diaria de ron, su gusto por el chachachá y sus andanzas en chanclas y sin camisa por el vecindario. Hace su travesía habitual desde el Bar hasta su morada, antes un palacete de fachada neoclásica, hoy reciclado en un solar familiar con un corredor interior que bordea un amplio patio andaluz y muchas habitaciones, todas adornadas de cuanto cachivache se puede agrupar a las puertas de cada cubil con espacio para una cama, un cajón donde poner los trapos y algún rincón para almacenar trastos con utilidad desconocida. Cheo se tira de culo en una caja que improvisa un banco en la entrada de su cuarto, con su zanca remolona estirada al máximo; la cabeza gacha y mirando al piso, sigue murmurado viejas máximas de negro guapo. Balancea su cabeza y espera tranquilo que las fuerzas le asistan de nuevo para poder llegar por fin hasta la vieja cama de hierro, con sus sabanas de color original indefinido y con un tufo de mil días. Sólo su nieta, un torbellino de cuatro años, no respeta al viejo Huracán y, muy sigilosamente, se acerca a milímetros del oído para interrumpir el apagado monólogo de Cheo y largarle la frase que nadie se atreve a decir en voz alta: ¡Cheo chico, cállate ya, no hablee ma'mieelda! .

martes, 18 de diciembre de 2012

Un vendaval de viento y olvidos…


En la madrugada del día 24 de octubre una noticia circulaba por la red: “La Habana. (EFE).- Sandy tocó tierra en el sureste de Cuba fortalecido como huracán de categoría 2 con vientos máximos sostenidos de 175 kilómetros por hora, informó esta madrugada el Instituto de Meteorología de la isla (INSMET).”

Un vendaval de viento y lluvia apareció por la Playa Mar Verde en Santiago de Cuba. El Huracán, que llamaron Sandy, entró y arrasó con todo lo que se presentó a su paso: volando techos, tumbando paredes, desgajando árboles y arrancándolos de raíz cuando se atrevían a resistirse. Sandy acumuló viento, agua y lágrimas en las casas, dejando sin aliento a la ciudad.